Stuxnet y el nacimiento de la ciberguerra moderna
Stuxnet marcó el nacimiento de la ciberguerra moderna al demostrar que un código malicioso podía sabotear infraestructuras físicas. Su ataque contra Natanz evidenció la convergencia entre ciberseguridad, geopolítica y defensa, y convirtió la protección de infraestructuras críticas en una prioridad estratégica.